- Por ahora mis pies no van a ninguna parte… ¿acaso los tuyos tienen una dirección correcta? ¿O una sola dirección?.
- Jamás he dicho eso.
- Pero siempre lo has pensado. Nunca das un paso en balde… jamás. Te aseguras tanto de tus pasos que cuando te dispones a caminar, en realidad equivocas la dirección.
- Sabes que no es así. Sino no te hubiera conocido.
- Y quién dice que no fue un error… Igual te equivocaste tú, o yo... Da igual. Al fin y al cabo, sabes que todo ha sido un bonito error.
- Nunca he dicho eso.
- Pero siempre lo has pensado. Igual que yo.
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