Recuerdos... siempre son recuerdos, porque son de hace demasiado tiempo, pero parecen de ayer... de ayer mismo.Bajando una calle abandonada, gris, pero sin pintadas en las paredes. Parece mentira que todo sea así, y no termino nunca de preguntarme...
Sí, algo así parecido a lo que piensas... Y si estás enferma? y si perdonas sin estar dentro de ti, sin saber bien lo que haces porque no es un buen momento, porque no te has curado aún, y no ves las cosas como son en la puñetera realidad?
Imagino que te tienes que aguantar. Si has perdonado, lo has hecho con todas las consecuencias... qué grave problema. Sólo quería estar enfadada un rato y que te dieras cuenta. Pero supongo que ya no vale, y eso me hace estar un poco peor, aunque en realidad esté un mucho mejor, porque me doy cuenta de que puedo bajar la calle abandonada, gris, sin pintadas en las paredes sin tu ayuda, y sin tu dolor en mi pecho... porque en realidad pocas veces me das la mano. Más bien, me dejas caer un poquito, quizá sin darte cuenta... o que justo cuando sueltas la cuerda te arrepientes pero ya es tarde.
Perdón, Lo siento, Mi vida o Mi Adiós... Te Amo, te quiero, te adoro... y te compro un mono.
Ahora imagino... (Gracias a la ayuda de una canción que me pone las pilas y me da sonrisa y sed de venganza)
Imagino que estás en un bar, en la barra tomando algo conmigo, que hablamos y que todo queda bastante claro.
Imagino que te das cuenta de todo, que miras como lo hacías hace unos meses, y te arrepientes, porque nada volverá a ser como antes. Nada, y la nada duele demasiado... Imagino que te duele como me duele a mí...
Imagino que te tomas otra copa, y yo también, porque ya son horas, y dejas de mirar a la camarera para centrar tu mirada en mí. Qué egoísta por mi parte... pedir por un segundo que te fijes en mi, que por un segundo sea el centro de tu universo, como tú lo eres del mío.
Imagino que por un momento todo mi dolor recae sobre tu cuerpo, y que lloras sin querer porque no lo puedes soportar... He imaginado tus lágrimas y las he visto, siempre quise limpiártelas con mis manos, pero no siempre he podido... ni me has dejado.
Imagino que por un momento todo mi dolor se va y puedo ver todo con claridad. Tú seguirás delante, pero demasiado lejos para atraparte. Tan lejos... que ni siquiera podré tocarte, ni estirando el brazo.
Pero imagino que en el bar suena nuestra canción y nos ponemos a bailar. Agarrándonos con vergüenza y timidez. Con la incertidumbre de la primera vez, con la dulce sensación de la primera que vez que tocas la piel de esa persona... de esa misma y te recorre un escalofrío de los pies a la cabeza.
Después imagino que no tienes el valor, como tampoco lo tienes en la realidad, para llevarme a un desierto deshabitado... a ese paraíso habitado sólo por nosotros dos. Pero si tu sigues no teniendo valor, yo ya no tengo más fuerzas... las he gastado todas en ti, en pensarte, abrazarte, besarte, en bailar contigo… y sin ti.
Vuelvo a imaginar... vuelvo otra vez... y otra, y no haces nada... Como mucho observas, miras como hace unos meses, y sin querer te pones demasiado triste y no quieres que te vea, no quieres que te vea así.
Pero es demasiado tarde... y es que se hace tarde, me tengo que ir y dejo de imaginar porque a veces no estoy segura de conocerte del todo.
Puede que si bailas conmigo todo cambie, quizá es mejor que no demos el primer paso.
Hace tiempo que creo que no te veo, y te voy a encontrar de golpe, cuando menos quiera.
Tengo sed...
Bajo la calle abandonada, gris, sin pintadas en las calles.
...soy totalmente consciente de que no me darás de beber.
Ahora espero todo lo contrario (en parte) a lo que he imaginado.
La nada sigue doliendo. Y tú eres nadie.